Atempera los huevos
Saca el huevo y las yemas de la nevera al menos 1 hora antes. Si tienes prisa, dĂ©jalos 10 minutos en agua tibia: no deben estar frĂos.
Tortine

Saca el huevo y las yemas de la nevera al menos 1 hora antes. Si tienes prisa, dĂ©jalos 10 minutos en agua tibia: no deben estar frĂos.
Calienta la leche con la mantequilla hasta que esta se derrita. RetĂrala del fuego: la leche tiene que estar tibia, no caliente, o cuajará los huevos. Si usas una vaina de vainilla, ábrela a lo largo, raspa las semillas y añádelas a la leche junto con la vaina mientras se calienta; retira la vaina antes de verter la leche sobre los huevos.

Tip: Yo aquà usé una vaina de vainilla, pero el extracto va genial, como pone en los ingredientes.
En un bol, mezcla la harina, el azúcar y la sal. En otro bol, casca el huevo y las yemas y remuévelos con una espátula, sin batir. Vierte la leche tibia sobre los huevos poco a poco, removiendo con suavidad, y luego añádelo todo a los ingredientes secos. Agrega el ron y, si usas extracto, la vainilla. Por último, cuela la masa con un colador: este paso es importante, porque elimina grumos y burbujas de aire antes del reposo.

Tip: Cuanto menos aire metas, mejor: las burbujas hacen que los canelés se hinchen en el horno y se cuezan de forma irregular.
Tapa el bol y deja reposar la masa colada en la nevera al menos 12 horas, y hasta 48. El reposo intensifica el sabor y ayuda a que los canelés no se hinchen demasiado.
Pinta el molde con mantequilla blanda, llegando a todas las estrĂas, y mĂ©telo en la nevera hasta que se endurezca. Mientras tanto, precalienta el horno a 220 °C durante 20 minutos.
Remueve con suavidad la masa, que se separa un poco durante el reposo, y viĂ©rtela en los moldes frĂos, llenándolos solo hasta el 70% (unos 60 g por cavidad).

Tip: Si los llenas más, la masa sube y se sale del molde, y la base no se carameliza.
Mételos en el horno y hornéalos a 220 °C durante 30 minutos.
Baja el horno a 180 °C y hornea otros 30 minutos, hasta que la corteza esté oscura y brillante. Si ves que las bases se oscurecen demasiado, tápalas con una hoja de papel de aluminio.
Desmolda los canelés aún calientes y déjalos enfriar sobre una rejilla: la corteza se vuelve crujiente al enfriarse.
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